¿Cómo organizar un taller de cocina?

By 29 abril, 2021 Blog

¿Cómo organizar un taller de cocina?

 

Taller de cocina

Lo primero que has de preguntarte ante la duda de cómo organizar un taller de cocina es, sin duda, qué tipo de taller quieres organizar.

Responder a esta primera pregunta es un paso indispensable para diseñar la experiencia culinaria. Podríamos destacar dos tipos de talleres en función del público al que va dirigido, uno profesional y otro aficionado. 

Taller de cocina para profesionales.

Si estás pensando en hacer un taller de cocina para profesionales es más que probable que ya estés familiarizado con este tipo de formatos, si no como profesor, como alumno.

Distinguiríamos dos tipos de taller en función de su organización y dinámica.

La opción clase magistral: 

Una clase magistral o masterclass es aquella en la que el profesor muestra, frente a los alumnos, la elaboración del plato mientras éstos, como público, toman notas y asisten expectantes a las indicaciones del chef. Funcionan con un nutrido grupo de participantes, ya que no requiere de una participación activa. Solamente es necesario que el espacio garantice una buena visibilidad de la mesa de trabajo.

La opción participativa: 

Sin duda es la más didáctica, pues requiere de una actitud activa, al participar en la elaboración, y propicia una mayor interactividad y diálogo. Especialmente funcional con un grupo reducido de participantes, ya que facilita la intervención de estos y una comunicación más centrada y dinámica.

Taller de cocina para Aficionados:

Lo primero que hay que tener en cuenta en talleres de cocina para aficionados es que, en la mayoría de los casos, no sólo esperan una actividad didáctica, también lúdica y social.

Al igual que en la versión para profesionales distinguiremos dos tipos de taller, en función del tipo de participante.

La opción clase magistral o masterclass:

Esta opción funciona mejor con un tipo de participante que, aun siendo aficionado, está muy comprometido con la actividad y la percibe sobre todo como una actividad didáctica. Entre el grupo de aficionados este colectivo es el menos numeroso. Tras la preparación de cada plato se dará la oportunidad a los participantes de una pequeña degustación.

La opción participativa:

En esta dinámica se conjuga la parte didáctica con un mayor peso de la parte lúdica y social. Al contrario de  la versión para profesionales, en esta ocasión se puede aumentar el número de participantes. Por ello conviene crear diferentes grupos de trabajo. El número de grupos y la cantidad de personas por grupo dependerá de las capacidades del espacio y del número total de participantes. Lo ideal para que todo el mundo pueda participar de una manera activa es que los grupos no excedan de seis o siete personas. La persona que imparta el taller actuará como guía, descargando el peso de la acción en los alumnos, por lo que es aconsejable que los platos a realizar no sean excesivamente complejos ni requieran de conocimientos previos demasiado avanzados. En esta ocasión la actividad tendrá un carácter más lúdico e informal. Por ello se podrán consumir bebidas durante el taller. Dependiendo del tipo de platos que se cocinen se pueden degustar una vez finalizado cada plato o en una comida o cena final que cierre la actividad. Habrá que tener en cuenta que las cantidades a cocinar deberán corresponder a ración por participante. En esta ocasión la parte de degustación pasa a ser tan importante como la de preparación.

Para finalizar:

Estas dinámicas de taller son básicas. Se pueden variar y modificar en función de tus gustos o de las preferencias de los participantes. Por ejemplo, hay talleres en los que los alumnos se llevan en fiambreras los platos elaborados para comerlos en casa. O se pueden alternar dinámicas de uno u otro tipo para construir un taller híbrido. 

Ya sabes, tanto si eres un cocinero profesional o aficionado, no dudes en compartir tus conocimientos con los demás. Esperamos que esta pequeña guía te ayude a dar el paso.

JMBM