Economía de acceso vs economía tradicional.

By 17 noviembre, 2020 Blog

Alquilar tiempo frente a espacio.

¿Qué es la economía de acceso?

Seguramente a muchos de nosotros el término nos resulte ajeno o lo hayamos escuchado alguna vez pero no sepamos exactamente de qué se trata. La economía de acceso hace referencia a aquella actividad basada en el acceso en lugar de la propiedad. Es decir, aquellas empresas que ponen unas instalaciones al servicio de un conjunto de usuarios para un uso temporal. Dando acceso a esas infraestructuras sin tener que comprar la propiedad ni alquilarla con pleno derecho.

Diferencias.

Así pues, frente al modelo tradicional, en el que la empresa compra o alquila aquellas instalaciones que le son necesarias para su actividad, en la economía de acceso compra tiempo de uso de determinadas instalaciones única y exclusivamente cuando le son necesarias y durante el tiempo que necesita.

Ventajas e inconvenientes.

El tener la propiedad o el uso exclusivo mediante alquiler de unas instalaciones tiene la ventaja de que los tiempos de producción y uso de las mismas dependen única y exclusivamente de la empresa. Pero, como contrapartida, requiere de una gran inversión o de unos enormes gastos fijos o incluso de ambas cosas en el caso de tener que adaptar la propiedad alquilada al uso que de ella se va a hacer.

Alquilar por horas, o más exactamente comprar tiempo de uso, nos permite adecuar los costes de las instalaciones a nuestras necesidades, flexibilizar nuestros gastos, proporcionarlos a nuestros ingresos, racionalizarlos. Si bien es cierto que requerirá por nuestra parte de una mayor organización y gestión que quedarán sobradamente compensados por el control de nuestra inversión y márgenes de beneficios.

Ejemplos.

He aquí algunas iniciativas que surgen al amparo del concepto de economía de acceso:

Coworkings: Espacios que alquilan zonas de trabajo por periodos de tiempo. Éstos nos ofrecen la oportunidad de poder alquilar una zona de trabajo con instalaciones compartidas de manera fija o flexible así como salas de reuniones, videoconferencias… Además surgen espacios especializados en artistas, artesanos y diseñadores con instalaciones especialmente acondicionadas para ese tipo de profesionales.

Carsharing: Empresas que alquilan tiempo de uso de vehículos compartidos de manera no simultánea. Dentro de este sector hay diferentes modalidades. Lo que empezó como una manera de rentabilizar un vehículo privado se ha convertido en un sector con empresas con flotas propias de vehículos. Unas operan con puntos fijos de estacionamiento y otras de manera libre a través de aplicaciones que marcan la ubicación del vehículo más cercano.

Cocinas ciegas: En inglés ghost kitchen o dark kitchen. Éstas ofrecen la posibilidad de alquilar tiempo de uso de cocinas profesionales para empresas de comida a domicilio, por ejemplo. Cualquier iniciativa gastronómica que necesite de un obrador para elaborar sus platos es un usuario potencial de este tipo de espacios.

El futuro:

Seguro que en los próximos años surgirán iniciativas similares en sectores que ahora se nos antojan imposibles. Pues la experiencia nos muestra que las dinámicas de consumo y producción evolucionan constantemente. El cambio de paradigma según el cual el tiempo prima sobre la propiedad ha venido para quedarse.

Resumiendo.

 Si bien la economía de acceso no sirve para todos los sectores y dimensiones empresariales, sí que ofrece indudables ventajas para determinadas iniciativas. Bien porque las características de su propia actividad encajan perfectamente con el concepto o bien como primer tramo en su trayecto hacia la consolidación.